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Carmen había perdido algunos los dientes. No podía pronunciar bien ciertas palabras y se sentía incomprendida al hablar. La situación le producía aislamiento social y tristeza diaria.

Con su nueva prótesis, volvió a hablar con claridad y naturalidad. Recuperó conversaciones, confianza y el placer de compartir su sonrisa con quienes la rodean.

Sonia llegó con encías muy desgastadas y solo cuatro piezas dentales. No recordaba la última vez que mordió una manzana con normalidad. Su expresión se veía apagada y cansada.

Hoy presume de sonrisa firme y natural. La prótesis le devolvió el soporte facial y la seguridad de comer todo tipo de alimentos con absoluta tranquilidad.

Pedro había perdido piezas poco a poco. Terminó por dejar de reírse en fotos y evitaba encuentros con amigos. La falta de dientes le restaba confianza en sí mismo.

Con su prótesis completa recuperó la estética y la función. Ahora sonríe sin complejos, disfruta de comidas sociales y se siente mucho más seguro en cada momento.

Jose Luis llegó con todos los dientes muy dañados. Apenas podía masticar y sufría molestias diarias. Había dejado de comer carne y ciertos alimentos que tanto le gustaban.

Con una prótesis sobre implantes, ahora disfruta de carnes, frutos secos y cualquier plato. Recuperó comodidad, estabilidad y una sonrisa natural que lo acompaña en cada reunión.

Marta no tenía dientes inferiores. Su mandíbula se veía hundida y su rostro había cambiado con los años. Eso la hacía sentirse mayor y poco reconocida frente al espejo.

Con su nueva prótesis, su expresión volvió a ser más joven y vital. Volvió a sonreír en fotografías familiares y a sentirse plena consigo misma.

Manuel había sufrido varias extracciones seguidas. Se quedó sin poder comer con normalidad y dependía de cremas o comidas blandas. Se sentía frustrado cada vez que se sentaba a la mesa.

Con la sobredentadura, recuperó la fuerza al masticar. Ahora come todo tipo de platos, ríe sin temor y asegura que volvió a disfrutar de la vida cotidiana.

Luis llevaba prótesis muy antiguas que ya no ajustaban. Tenía miedo de que se moviesen al hablar. Esa inseguridad la llevó a evitar conversaciones largas y reuniones sociales.

Con su nueva prótesis Buba®, volvió a hablar con seguridad. Recuperó naturalidad en la sonrisa y se sintió cómoda en cualquier encuentro con familia y amigos.

Iván perdió la mayoría de sus dientes con los años. Masticar era incómodo y su digestión se veía afectada. Notaba también que su cara se veía más hundida.

Con prótesis completas recuperó volumen facial y fuerza al comer. Hoy disfruta de la comida y de la estética natural de una sonrisa renovada y segura.

Ángel llegó sin piezas superiores y apenas podía sonreír. Se sentía incómodo en su trabajo porque debía hablar a diario con clientes y no lograba expresarse con naturalidad.

Con su prótesis completa recuperó seguridad al hablar. Ahora sonríe frente a todos con confianza y puede comunicarse sin miedo a que su boca lo delate.

Lucía tenía los dientes muy deteriorados y con movilidad. Evitaba las comidas largas porque siempre terminaba con molestias y vergüenza. No recordaba lo que era reír con naturalidad.

Hoy disfruta de su prótesis estable y estética. Vuelve a comer tranquila, se siente joven otra vez y ha recuperado las ganas de sonreír en público.

Ramón llevaba años sin dientes inferiores. Se había acostumbrado a triturar la comida y había perdido peso. Decía que lo peor era no poder disfrutar de un buen bocadillo.

Con prótesis sobre implantes, volvió a comer bocadillos, carne y todo lo que le apetecía. Su peso se estabilizó y recuperó su alegría de vivir.

Mercedes evitaba las fotos familiares porque no quería mostrar su boca sin dientes. Eso le hacía sentirse apartada en celebraciones y le restaba confianza con sus hijos.

Ahora sonríe en cada fotografía. Con su prótesis completa recuperó estética y comodidad. Su familia asegura que volvió a ser la misma de antes, alegre y cercana.